Vista de la aldea

Tras las nevadas

 

 

 

 

Cima del Calar de la Sima

 

Cada uno de los muchos caseríos de que se compone la aldea se hallan en sumo contacto con la naturaleza. Destaca su diversidad de flora y fauna, debido a la influencia del clima mediterráneo y las relativamente altas precipitaciones de la zona.

La zona cuenta con una gran variedad botánica, habiéndose contabilizado 35 especies de árboles silvestres diferentes y 135 plantas exclusivas de la zona. Abundan los pinos, sabinas, romeros, retamas, enebros y el espliego, este último sobre todo en las zonas más altas, como las laderas del calar de la sima. En las zonas más húmedas solemos encontrar helechos o chopos, por ejemplo, mientras que en los sectores más secos encontramos encinas, acebos o robles.

Debemos también mencionar la existencia de dos especies en peligro de extinción, Coincya rupestris y Sarcocapnos baetica, o de plantas tan singulares como la Pinguicola, planta carnívora que vemos en las fotografías que acompañan este texto.

La fauna es igualmente rica y variada. En fauna vertebrada han sido catalogadas 174 especies vertebradas, y 140 invertebradas de interés.

En tiempos pasados habitaron lobos, presentes hasta mitad del siglo XX, e incluso osos hasta el siglo XVI, de cuya presencia quedan poco más que leyendas en las mentes de los habitantes más ancianos de la zona. El jabalí, que llegó a desaparecer, abunda sin embargo hoy en nuestros montes. Además, hay abundancia de zorros, conejos, gatos monteses, erizos, comadrejas, perdices, ardillas o ciervos. Tampoco es difícil ver sobrevolar buitres, azores o águilas por los picos del Calar de la Sima, así como multitud de pequeños pajarillos que abundan en la zona. También existen varias especies de mariposas y reptiles.

 

La aldea de Arguellite, por su localización al sureste de la Península Ibérica, disfruta de un clima mediterráneo, aunque con ciertas características continentales, como la amplia oscilación térmica.

Según la cuantía de las precipitaciones, se da un perfil sub-húmedo (707 mm de precipitaciones anuales), siendo este aspecto de las lluvias muy peculiar en nuestra aldea. Al estar protegida de los vientos del norte por las montañas, se suelen recoger las más altas precipitaciones de la zona, que suelen producirse en los meses invernales, pudiendo darse en forma de granizo e incluso de nieve.

La vegetación responde a las características de un piso bioclimático mesomediterraneo, llegando a ser oromediterraneo en las cumbres del Calar de la Sima.
Los inviernos son bastante crudos, largos y fríos, y los veranos cortos y calurosos. Las heladas suelen ser frecuentes en invierno, extendiéndose desde octubre a Abril.
Hemos recopilado los datos de temperatura y precipitaciones en los tres gráficos que vemos al margen.

 



Nuestra aldea disfruta de un entorno privilegiado, en pleno valle y rodeado de magníficas vistas, con parajes singulares, desconocidos y únicos en esta árida zona del sureste peninsular. Encontramos una orografía compleja, con montañas tapizadas de arboles, multitud de barrancos y arroyos que desembocan en la cuenca del Segura. Ante ellos, se levanta imponente el Calar de la Sima, cuya cumbre podemos ver nevada durante gran parte de los meses invernales. Su pico más alto (Las Mentiras) es con 1898 metros de altitud, el pico más alto de la comarca, y de toda la provincia. De las entrañas del Calar brotan multitud de fuentes y manantiales, que bañan estas tierras, ofreciendo algunos de estos manantiales aguas superlativamente gélidas hasta en el mismo verano, otros son tan sorprendentes y prodigiosos como la cascada de los Chorros. Además, todo este territorio está dotado de un gran valor medioambiental, y, junto a las sierras jienenses de Cazorla y Segura, forma parte del más importante pulmón de este árido sureste peninsular.

 

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